domingo, 27 de diciembre de 2015
ME CAGO EN VUESTRO AMOR (Crítica a un amor desvirtuado)
ME CAGO EN VUESTRO AMOR (Crítica a un amor desvirtuado)
Hoy, lamentablemente, y quizás ha sido siempre.. la verdad no presté mucha atención, parece ser que el desamor está a la orden del día. Jamás oí tanto lamento a la vez, de ser sensata, y creyendo lo dicho y por decir no debería creer en el amor, pero no.
Comprendo que hay mucho sentimentalismo, algo comprensivo pero no real. El mundo se escuda en un lamento prolongado, se alimenta de una comodidad escogida, nada más fácil que renunciar al verdadero amor aquejándose en una oscuridad casi perversa.
No encuentro el sentido a sufrir en vano, cuando se es despreciado la obviedad es tal que aferrarse a algo caduco, que ya pasó, te hace hasta ridículo.
No creo en el amor a primera vista, te puede embelesar una mirada, un caminar, su forma de hablar, la de expresar.. un sinfín de detalles que atraen a tu modo de idealizar, pero de ahí a poderte enamorar hay un abismo. En cuanto al enamoramiento, pienso que es ciego, tanto, que a la primera de cambio va uno y se enamora.. se enamora hasta de quien no te hace ni puto caso, y a eso, lo llaman amor.
El amor va más allá de cualquier minimez expuesta hasta ahora, el amor es un sentimiento que nace y se hace por el cual primero has de estar preparado a experimentar para poderlo sentir, y entregar. No todo el mundo es capaz de amar. Se interpreta al amor como a eso que te nace cuando observas a un ideal, cuando en realidad lo que te nace son ganas de echarle un primer polvo virtual.
El amor no tiene por qué entrar por los ojos, de hecho, cuando se decide buscar el amor, (que no tiene porque ser encontrado), es porque uno cree o considera estar preparado para amar, esto quiere decir, no tener secuelas de un amor del pasado, sentirte en paz y bien contigo mismo, estar seguro de que quieres entregarte a esa elección que has de tomar, en fin, el amor es una decisión que se lleva a cabo para poderlo experimentar en todo su esplendor.
Luego está el miedo, miedo a qué? a equivocarte? Todos estamos expuestos al error, pero hay que ser honesto con uno mismo el primero. Y si te equivocas, lo que hay que dar es gracias a ser conscientes de ello y volver a reiniciar.
Quizás se me acuse de frialdad, no lo creo, me muevo por la lógica, la coherencia, la sensatez, lo obvio, la realidad. El iluso vive de ilusiones, el pesimista vive de lamentos, el optimista vive de tropiezos, pero el realista, si cae, no es por iluso, no es por lamentarse, no será por tropezarse, será porque obviamente es consciente de que se equivocó y procurará reponerse y levantarse.
Dicen que cada uno ve el amor a su manera, démosle sentido a esa palabra, que no te vendan lo que es, ni yo lo pretendo, el amor como verdad universal solo tiene un sentido, busca ese sentido en tu interior y deja de lloriquear, el amor hace sonreír, jamás llorar, y el desamor.. el desamor es una farsa que inventaron los poetas para poder conquistar a bellas damas, el desamor lo inventaron los cantantes para poder embelesar a modo de sirenas, el desamor lo inventaron los canallas para ir calentando bragas y braguetas y suma y sigue.. suena muy romántico pero no es real y encima, hace daño.
"El pesimista se queja del viento,
el optimista espera a que cambie,
el realista.. ajusta las velas."
Quizás ande equivocada, pero tranquila, así pues..
Me cago en vuestro amor.E.G.A- (27-02-15)
martes, 15 de diciembre de 2015
(Mis obras V) - Y la vida sigue, como siguen las cosas que tienen sentido.
(Óleo sobre lienzo)
Ewian- The Last Poem :
https://www.youtube.com/watch?v=E0OfXiMl56M
Aquella noche se alejó de la ciudad buscando un rincón apartado en el que no verse más que a sí misma, era tan complicado sentirse en soledad entre tanto bullicio de gentes que vienen y van... sus ojos estaban cansados de buscar un punto en el que no hallar a nada ni a nadie que le pudiera estorbar en su hazaña de no verse una más.
No sé si os habrá pasado, pero habría que ser muy ingenuo para pensar que solo a mí se le ocurriría buscar un lugar, en el que sentirse como en la seguridad que ofrecen las cuatro paredes de tu llamado hogar sin estar encerrado a cal y canto y hacer ver si llaman, que no estás. Rogar al cielo que allá donde vas no se aprecie más que el lejano ruido de la ciudad e imaginar que al fin vas a hallar ese pequeño rincón en que nada se interpondrá entre tu mirada y un horizonte digno al que poder llamar libertad.
No recuerdo haber dado tantas vueltas en mi vida como llegué a dar aquella noche, allá en el punto más inesperado topabas con almas de miradas perdidas al más allá y cuando te veían, se sorprendían con un ademán de huir al saberse encontrados y derrotados dónde creían haber encontrado al fin un lugar en el que poder aceptarse a si mismos sin rechistar.
Me sabía mal toparme con esas almas en pena, les miraba cómplice en su hazaña y con una leve sonrisa como quien mira con ternura a un niño indefenso les ofrecía a través de mi mirada la tranquilidad de saber que no estaba ahí para robarles su pequeña morada, les saludaba y marchaba sin más.
Al fin, y sobre las cuatro y media de la madrugada, tras haber recorrido cada rincón del Parque de Collserola me di por vencida, aquello, más que un parque natural, a esas horas pareciera un prostíbulo a lo bestia, pertenecía a perdidos y a quien se encuentra a base de fornicar, me hubiera conformado con que algún ovni me abdujera y me hubiera llevado a tomar por culo a ningún lugar.
De camino a casa, recordé aquellos pescadores del barrio de la Barceloneta que en ocasiones veía y pensé que quizás lo que el monte no me podía ofrecer estando ya todo él adjudicado, quizás el mar me lo podría otorgar.
Me dirigí al rompeolas y con asombro me percaté que salvo cuatro pescadores perdidos con ganas de pescar hasta un buen resfriado no había nadie más. Caí en la cuenta de que a esas horas la brisa del mar se presta helada y relajar una mente cansada sería toda una proeza pues más bien las ideas se congelan y el frío no te deja ni pensar, y qué decir de esa humedad que cala hasta los huesos, lo que pretendes es vaciar y acabarías repleto de mar hasta más allá del lagrimal, pero para cuando la necesidad aprieta uno se las ingenia, obcecada en la idea de conseguir estar en soledad y siendo chica precavida, aunque en esta ocasión no fuera por falta de hostias de la vida, sino por sentir la friolera de un corazón helado, me atavié con mis guantes, gorro y una bufanda que me habría tapado hasta los pies pero no, no era suficiente, agarré mi mantita de salir a joder al tiempo y allí me planté, elegí una buena roca en la que poder aposentar bien el trasero y bajo la luna llena al fin quedé extasiada observando el ancho mar.
Me coloqué los cascos y le presté a mis sentidos la música de doler, la ayuda necesaria para dejar latir al corazón, esas melodías que no tienen rostro, las que te muestran tan sólo lo que fuiste, eres y no dejarás de ser.
Pensé, lloré y grité al viento como quien exultante consigue una meta, la de al fin saberte entero, humano y en paz.
Amaneció ante mí en el horizonte un sol radiante, apostando por mí como por ti cada vez que nace y yo, amanecí y proseguí mi camino como siguen las cosas que tienen sentido.
E.G.A (15-07-15)
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