domingo, 22 de febrero de 2015

Somos Naturaleza viva


                                                  SOMOS NATURALEZA VIVA


Y camino por la vida como quien no tiene nada que decir, abstraída de un mundo superficial, observando los detalles que hacen la propia vida.
Lo esencial de las cosas, de las personas, no son estas en si sino lo que las hace así. ¿Cuántas veces miramos al mundo sin percatarnos de lo que lo hace bello? Malhumorados nos limitamos a despotricar de esto y de aquello, ¿cuan diferente no sería nuestro sentir si no nos limitáramos a ver solo lo que la vista alcanza?.
Me paso la vida observando un cielo en el que poder volar, cuesta tan poco como el mero hecho de imaginarlo. Bendito don que nos hace más humanos de lo que cabía esperar,  locura disfrazada de una realidad genuina y vital.
Los fenómenos de la naturaleza tienen todo el encanto que esconde nuestro interior. Somos ese día soleado que no solo nos aporta luz y calor, desprendemos y entregamos a quien nos rodea ese rayo de luz que es la esperanza, y ese calor acogedor que lo abraza.
Somos ese día lluvioso, el que permite sacar lo que nos hiere por dentro, los lamentos hablan sin palabras en forma de lagrimas enmascaradas a modo de terapia. Son ellas las que nos transforman en agua que fluye dando la oportunidad a un rio que te sabe llevar hacia la mar.
Somos esa tormenta, la que estalla y contempla ahí dónde el rayo debe culminar y hacer estallar en mil pedazos lo que daña al caminar, como el que da un puntapié a la piedra en medio del camino que sabes, te va a hacer tropezar.
Somos el viento, esa inconsciencia que nos dice y contradice, revolotea a su antojo confundiendo a nuestro pensar, y esa brisa, que una vez calmado el viento acaricia nuestros pensamientos dando forma a un inconsciente, ya seguro y consciente.
Somos naturaleza viva constante y la utilizamos según nuestras necesidades. Solemos observarlo de un modo superficial, podemos interiorizarlo y descubrir el por qué, el para qué. Se hace tan evidente que ayudar a los demás a vislumbrar se convierte en forma de vida, dando vida.
Esos gestos sin palabras hablan solos, esas palabras tergiversadas hablan con las miradas, y así, todo se hace transparente a ojos de quien en verdad, empatiza y comprende.

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